El Arco Doble Morisco de la Hacienda San Gerónimo Yaxcopoil en Yucatán, te da la Bienvenida.

Cuando los elevados arcos dobles de la hacienda Yaxcopoil y la exquisita puerta morisca, te saludan, bien sabes que no te espera una bienvenida ordinaria, estas llegando a un lugar mágico lleno de historia.

 Esta es una tierra en el extremo sur de México, donde la península de Yucatán se adentra con nostalgia en el golfo de México como si luchara por deshacerse de los grilletes de la geografía y del continente.

Adentrarte a través de la hacienda que es una propiedad en expansión y vislumbras entre el bosque y el matorral azotado por el viento de mucho más de 2.000 años de antigüedad.

Dependiendo de la época del año, los jardines son un mar de rojos y dorados, púrpuras y azules mientras las flores de suave aroma toman el sol resplandeciente sobre una alfombra verde vibrante, que te hace compenetrarte en la historia viva de la finca.

Entonces, los muros relucientes de la hacienda se elevan sobre ti y te transportan a la vez a una época de opulencia y belleza de fortunas luchadas y el sudor y las lágrimas de dejar tu huella en suelo que tienes la fortuna de estar pisando. El edificio principal del siglo XVII es un homenaje a los colonos españoles que forjaron sus cimientos.

Ingresando a la sala de recepción y las paredes blancas bañadas por la nieve que llegan hasta los techos altos de marca registrada que adornan las haciendas desde Granada hasta la Patagonia.

Los muebles europeos clásicos de la época virreinal invitan al viajero cansado, a descansar un rato antes de retirarse al santuario ahuecado de los salones, o tal vez a tomar una siesta en la majestuosa suite principal, acompañada de un xtabentún bien fresco, que es una de las bebidas locales tan apetecidas.

Tras los paredones deambulan miríadas de pasillos que ondulan siendo acariciados por mil susurros que albergan los secretos de la hacienda queriéndonos contar lo fascinante de su historia.

Los actuales propietarios remontan su linaje al temible Don Donaciano García Rejón, quien adquirió la hacienda Yaxcopoil en 1864 y la construyó en una propiedad de cerca de 10,000 hectáreas en el centro de Yucatán muy cerca de su capital Mérida, para las industrias ganaderas y del henequén.


Retrocediendo un poco más el reloj y mucho antes de que los conquistadores europeos se hicieran fortuna en este paraíso subtropical, los mayas erigían templos con una grandeza sin igual y realizaban sacrificios humanos a sus deidades.

Saliendo del santuario de la hacienda por sus frescos pasillos, visite las retorcidas ruinas en forma de pirámide de estas antiguas civilizaciones, erigidas en la época en que el homenaje significaba más que una idolatría pasajera.

Bebiendo su ración de esta cultura de más 2.500 años, antes de regresar a la hacienda Yaxcopoil, donde será recibido nuevamente como él pariente perdido de hace mucho tiempo, pues así de hospitalario es el pueblo yucateco, pero particularmente nuestros anfitriones en la hacienda.

Mientras las paredes se vuelven doradas y luego carmesí con la puesta de sol, relájese con una comida exquisita al final de un día inolvidable, degustando entre otros platillos la imperdible sopa de lima, la afamada cochinita pibil, los panuchos y salbutes, entre otra gran gama de deliciosos manjares.

Hacienda Yaxcopoil
Yucatán, México